No creer al niño que revela un abuso es un error que debe evitarse

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También es perjudicial generar culpa a través de cuestionamientos como “¿por qué estabas ahí?” o “¿por qué no me lo dijiste?”.

Santo Domingo, R.D. – En un salón lleno de madres, padres y cuidadores, el Centro de Atención Integral para la Discapacidad (CAID) celebró el taller “Prevención del maltrato y abuso infantil” en su sede de Santo Domingo Oeste.

Pero hubo una advertencia que resonó con especial fuerza, lanzada por la psicóloga clínica Susana Hernández: no creer en un niño cuando revela ser víctima de abuso es un error gravísimo que los adultos deben erradicar de inmediato.

Este señalamiento se convirtió en el eje de una jornada dedicada a fortalecer la protección y el bienestar de los niños, niñas y adolescentes.

Hernández, especialista en Intervención en Crisis y Traumas, quien forma parte del equipo CAID en el área de Entrenamiento a Familias, fue la responsable de impartir el taller.

Bajo el lema “Manos que cuidan, infancias seguras”, la especialista abordó la importancia del rol de los padres, tutores y cuidadores en la prevención de situaciones de vulnerabilidad.

Durante su intervención, Hernández destacó la necesidad de observar de manera constante las actitudes y comportamientos de los niños, ya que estos pueden constituir señales de alerta ante posibles situaciones de abuso, sea de tipo físico, emocional o sexual.

“El maltrato es toda acción u omisión que priva al niño de sus derechos y bienestar, amenazando o interfiriendo en su desarrollo físico, psíquico o social; mientras que el abuso implica ejercer poder y control sobre otra persona para beneficio o satisfacción propia”, explicó.

En el marco del taller, la especialista respondió a una serie de preguntas orientadas a profundizar en la prevención y el abordaje de esta problemática.

¿Por qué es tan importante hablar de abuso infantil hoy en día?

Es importante porque brinda a los niños y niñas herramientas para manejar situaciones de riesgo, especialmente ante el aumento de los casos de abuso. Asimismo, es clave que aprendan a establecer límites y que los adultos generen un entorno de confianza que les permita expresar cualquier situación incómoda o desagradable.

¿Cuál es el error más común que cometen los adultos al abordar este tema?

Uno de los errores más frecuentes es no creer en lo que dice el niño o la niña. También es perjudicial generar culpa a través de cuestionamientos como “¿por qué estabas ahí?” o “¿por qué no me lo dijiste?”, ya que esto puede hacer que se sienta responsable de lo ocurrido.

¿Qué comportamientos deberían encender una alarma inmediata en los adultos?

Es importante estar atentos a cambios en la conducta del niño o la niña, tanto en el hogar como en otros entornos. Señales como el aislamiento, el miedo a determinadas personas o situaciones. Cualquier variación significativa en su comportamiento debe ser considerada como alerta.

¿Cómo debería un adulto abordar este tipo de temas con los niños?

Se debe fomentar un ambiente de confianza donde los temas emocionales y psicológicos se traten con naturalidad. Conversaciones cotidianas, como preguntarles sobre su día en la escuela, lo que les gustó o incomodó, son clave para abrir espacios de comunicación.

¿Cómo explicarle a un niño o niña sobre su cuerpo y los límites?

La educación debe comenzar desde temprana edad y mantenerse de forma continua. Es importante enseñarles cuáles partes de su cuerpo son privadas, así como reforzar que siempre cuentan con el apoyo de los adultos para protegerlos y orientarlos.